sábado, 18 de enero de 2014
La peor sensación del mundo
La peor sensación del mundo es sentirse completamente solo cuando estás rodeado de personas. Sentirse solo cuando estás con las únicas personas en las que confiarías, esos amigos que estan siempre a tu lado. Y de repente estás ahí y les ves reír, y por dentro piensas que tú no sabes cuando serás capaz de volverlo a hacer, y sientes envidia de que sus vidas parezcan tan fáciles... Y en casa igual, teniendo que esconderte para llorar, teniendo que morderte el labio cada vez que necesitas explotar porque sabes que una sola lágrima desencadenará otra bronca, otra pelea. Y sigues estando sola. Da igual los amigos que tengas, da igual la gente que te quiera, a veces sólo te puedes sentir solo porque sólo te tienes a ti mismo. Prefieres irte a la calle para mostrar lo que sientes, o tener que esconderte en el baño, en la cama, fingir que no pasa nada. Y piensas que nada tiene sentido porque ya nada lo tiene. Porque no lo tenía antes y ahora has perdido lo único que hacía que todo lo otro no importara. No eres feliz. No sabes si volverás a serlo algun día. Y tienes que seguir sonriendo y fingiendo que no pasa nada, que todo te da igual. Pero sí, la verdad es que ya todo te da igual. Crees que pase lo que pase no será peor que esto. Sólo deseas despertar cuando todo haya pasado. Porque lo peor de todo esto es la esperanza, esa hija de puta que te hace creer que todo volverá a ser como antes. Y una mierda. Será mejor que vaya asumiendo que no volveré a sentirme como si estuviera tocando el cielo nunca más.
martes, 29 de octubre de 2013
Aquí, ahora.
No sé qué me pasa pero me estoy ahogando. Me he agobiado como hacía años que no lo hacía y casi no puedo respirar. Me he bloqueado. Y necesito que estés aquí porque no puedo dejar de andar de un lado a otro y de temblar, y no puedo quitarme estos nervios de encima de ninguna manera.
Y pienso en ti porque eres la única persona en el mundo que puede ayudarme ahora mismo, porque recuerdo cuando era pequeña y eras lo único que me hacía feliz, eras la única cosa que le daba sentido a mi vida. Recuerdo cuando yo no era yo, cuando antes no era ahora y tú seguías estando siempre, siempre, siempre presente. Ahí, allí, en mi. Te quiero como quiero a pocas personas en esta vida, y te necesito como apenas no necesito a nadie. Eres lo que me da fuerza tantas y tantas veces. Y ni siquiera yo lo entiendo pero ahora mismo daría lo que fuera, lo que fuese por verte aquí a mi lado. Por tenerte como siempre, para que me abrazaras y me sacaras la sonrisa, para que calmaras mis latidos y mis pulsaciones, para que se me olvidara todo. No sé qué me pasa pero necesito verte, y estás tan lejos que me duele, que me jode no sabes cuánto no tenerte conmigo hoy. Y pienso que si no me das esa fuerza que sólo tú sabes darme me voy a volver loca, porque te echo de menos infinitamente...
Joder, vuelve ya. Necesito volverte a abrazar.
Y pienso en ti porque eres la única persona en el mundo que puede ayudarme ahora mismo, porque recuerdo cuando era pequeña y eras lo único que me hacía feliz, eras la única cosa que le daba sentido a mi vida. Recuerdo cuando yo no era yo, cuando antes no era ahora y tú seguías estando siempre, siempre, siempre presente. Ahí, allí, en mi. Te quiero como quiero a pocas personas en esta vida, y te necesito como apenas no necesito a nadie. Eres lo que me da fuerza tantas y tantas veces. Y ni siquiera yo lo entiendo pero ahora mismo daría lo que fuera, lo que fuese por verte aquí a mi lado. Por tenerte como siempre, para que me abrazaras y me sacaras la sonrisa, para que calmaras mis latidos y mis pulsaciones, para que se me olvidara todo. No sé qué me pasa pero necesito verte, y estás tan lejos que me duele, que me jode no sabes cuánto no tenerte conmigo hoy. Y pienso que si no me das esa fuerza que sólo tú sabes darme me voy a volver loca, porque te echo de menos infinitamente...
Joder, vuelve ya. Necesito volverte a abrazar.
jueves, 3 de octubre de 2013
"No puedo dormir si sé que aún sueñas conmigo"
Lo he vuelto a hacer. Joder, perdóname. Me pediste que te
olvidara y ni en esto soy capaz de hacerte caso. Hoy he vuelto a pasar enfrente
de tu casa. Te juro que no quería, pero de repente me he encontrado parada en
un semáforo y al desviar la vista hacia la acera me he dado cuenta de que ése
era tu portal. El portal de los besos, las despedidas, los "hasta
mañana", los "¿te apetece una copita más?". El primer sitio
donde te miré a los ojos y te descubrí por primera vez... Porque era tan tonta
que nunca antes me había fijado que cuando sonríes se te forman esos hoyuelos
en la mejilla que tanto me gustan, y que cuando me miras te brillan los ojos.
Me acuerdo tan bien de esa noche... Acabábamos de recorrer Madrid por tercera
vez cuando te diste cuenta de que mañana trabajabas y que tenías que volver a
casa si no querías que tu jefe te cortara el cuello, tuve que coger el coche y
nos estuvimos riendo todo el camino a casa porque creíamos que la policía iba a
descubrir que nos habíamos pasado un poco con el champagne. Quería matarte. Yo,
tan cuadriculada y tan responsable. Tú, con la cabeza en las nubes y todas las
fuerzas del mundo para amar. Qué raro era que estuviera perdidamente enamorada
de ti cuando no nos parecíamos en nada. Aunque más raro fue que aun sabiendo
que ibas a acabar chocando contra el muro, contra mi muro, quisieras besarme. Y
no sé como acabé en tu portal, en ese portal, con los tacones en una mano y
sujetándote la chaqueta para que encontraras las llaves. Y nos miráramos
riendo, y de repente me acercara a ti y te besara. Sin pensarlo. Yo, que tengo
que reflexionar hasta mis actos más mínimos. No sabía lo que era dejarse llevar
hasta que te conocí a ti, a ti y a tu ilusión por la vida y por las pequeñas
cosas. Me dejaba querer por ti porque me hacías sentir libre, pero yo no sabía
que aquello a lo que jugamos tantas y tantas noches se llamaba amor. No lo supe
hasta el primer día que tiré el paraguas en una esquina y fui mojándome hasta
tu portal, esperé tres horas a que bajaras y aun así me fui corriendo para no
ver que estabas llorando. O quizás fue para que no vieras tú que yo tenía
sentimientos y que no era la lluvia lo que recorría mis mejillas, que tú eras
mis sentimientos... ¿Te dije alguna vez que te quería? ¿Tú lo sabías, verdad?
Juramos en silencio que yo no huiría si entendías que cuando te observaba por
la mañana antes de que despertaras en realidad te estaba susurrando que quería
despertar contigo mil veces más. Que cuando salías del trabajo y me encontrabas
esperándote significaba que iría contigo donde hiciera falta, y que cada vez
que te besaba con los ojos cerrados significaba que eras la cosa más bonita que
me había pasado en la vida. Juramos que leerías entre mis líneas, juramos que
yo me dejaría acariciar, besar y abrazar todos los días de mi vida si tú no me impedías
que de vez en cuando me aislara en mis pensamientos, en mis tonterías. Pero
nunca debí echarte, nunca debí dejar que te fueras, nunca debí anteponer la
razón al corazón. Ése fue mi error. Yo quería que fueras feliz y tú querías que
yo lo fuera. Y tú no podías ser feliz conmigo.
Ahora que vuelve a llover, me he saltado el semáforo y he
aparcado en un vado. He tirado la cartera y he roto todo ese montón de
informes, análisis y cosas aburridas de las que se construye mi vida. Me he
bajado de los tacones y he vuelto a correr hacia tu portal. Otra vez. Aunque tú
ni siquiera lo sepas ni lo vas a saber, porque la única cosa en la que nos
parecíamos era que odiabas la lluvia tanto como yo, así que ahora debes haberte
encerrado en tu casa. Pero yo me voy a quedar aquí, hasta que me digas sin
palabras que realmente no podías ser feliz conmigo. Hasta que logre convencerme
a mi misma otra vez de que conseguí hacerte feliz huyendo. No puedo dormir si
sé que aún sueñas conmigo.
(Suelo escribir sobre mi misma, pero supongo que a veces lo que necesitamos es desconectar de la realidad. Por ningún motivo en concreto hoy me apetecía escribir sobre algo ajeno a mi. Pero sigue estando escrito desde el corazón. )
jueves, 19 de septiembre de 2013
Esto va sobre pedir perdón
Creo que hacía mucho tiempo que no necesitaba escribir como ahora. No sé porqué lo hago, porque en realidad, no quiero que esto lo lea nadie, pero necesitaba desahogarme.
Esto va sobre pedir perdón.
Constantemente los humanos nos estamos equivocando. Posiblemente la caguemos unas dos o tres veces al día, normalmente con cosas sin importancia, con pequeños detalles. Pero a veces nos levantamos especialmente humanos y entonces la cosa se pone chunga.
Cuando nos vamos a dormir sabemos si ha valido la pena o no levantarse de la cama por la mañana, y lo peor no es cuando estás a punto de acostarte y te das cuenta de que has cometido un error y que ojalá pudieras volver atrás, lo peor es cuando nos despertamos al día siguiente y nos damos cuenta de que no podemos volver atrás, de que lo que hemos hecho , hecho está, y no hay manera humana (ni siquiera sobrehumana) de arreglarlo. Que sí, quizás puedas arreglar el tema, ponerle un parche a tu error y dejarlo en el olvido, y sobretodo, conseguir que los demás lo dejen también en el olvido. Pero hay una cosa que, aunque constantemente se perdone, no se olvida, y se llama decepción. Es un punto en el que tú, con tu condición de ser humano imperfecto y estúpido (a veces con momentos de lucidez pero mayormente estúpido), has conseguido que tu neurona no piense lo suficiente y haces algo que lleva a que otra persona, igual de imperfecta y estúpida que tú, cambie totalmente la concepción de tu ser. En especial si esa persona no te veía como alguien imperfecto y estúpido sino todo lo contrario.
Bien. Llegados a este punto, cuando has decepcionado a alguien, es bastante probable que ésa persona no vuelva a ser capaz de verte como te veía antes, que deje de confíar en ti, que deje de apreciarte, incluso que deje de quererte. Pero es que los seres humanos somos así, y a parte de todos esos defectos que tenemos cada uno (como si no fueran suficientes por si mismos), somos egoístas. Y a veces, sin querer, actúamos de una forma que creemos que es la correcta porque así nos lo parece en ese momento, pero luego nos damos cuenta de que quizás por una tontería, por un momento de estupidez que no va a tener importancia alguna al día siguiente, hemos hecho daño a otras personas.
Y ahora es cuando empiezo a hablar de mi, de ti, de porqué coño tengo yo que pedir perdón. De hecho, no tengo que pedir perdón, quizás esa sea la razón por la que no te he dicho nada, que lo he dejado pasar, y que con ello te he dejado pasar a ti también. Me importas, y te quiero, te quiero mucho más de lo que crees. Pero creo que deberían existir dos términos en el diccionario para decir "te quiero". Yo te quiero de hablar a todas horas porque me diviertes y me haces olvidar de todo, yo te quiero de emborracharnos hasta el amanecer y hacer tonterías, yo te quiero de ser la primera persona a la que le cuente el día de mierda que he tenido, te quiero de que a veces sólo tú secas mis lágrimas. Y te quiero mucho así. Pero no te quiero de querer besarte hasta que se acabe el mundo, ni te quiero de pedirte que me lleves contigo donde quiera que vayas, no te quiero de pasarme toda la noche haciendo el amor contigo. Te quiero a mi lado, te quiero conmigo, pero no te quiero. Pero no estoy enamorada de ti. No puedo. Y no es por nada, ni es por nadie, ni siquiera yo sé porqué no puedo. Pero no puedo. Y todo el mundo sabe que eso no se fuerza.
Sé que es egoísta, lo sé. Pero quiero que me tengas aquí para lo que tú necesites, quiero que siga existiendo esa química, esa conexión, esa magia, ese llámalo como tú quieras. Quiero mirarte y entenderte. Quiero reír, llorar, gritar a tu lado. Y creo que tú no puedes.
No puedo pedirte perdón porque no tengo nada de qué justificarme, pero lo siento. Y quizás no debería sentirlo, porque es una absoluta tontería, porque no he hecho daño a nadie, pero te he decepcionado. Y sé que si pudiera volver atrás seguramente nunca se me ocurriría hacer nada que pudiera hacerte sentir mal. Pero igualmente, sé que tarde o temprano esto hubiera terminado pasando. Que siempre habría habido un punto en el que tú ya no hubieras podido seguir adelante, que te habrías alejado de mi, porque hiciera lo que hiciera, nunca iba a estar bien o para ti o para mi. No puedo pedirte perdón por no sentir nada. No puedo pedirte perdón por no poder quererte. Y eso lo entiendes ¿verdad?
Ni siquiera sé qué es lo que siento, haga lo que haga siento que esto no es. No sé qué coño es lo que debe ser, pero esto no. ¿Quizás es mejor así? No lo sé. Tarde o temprano hubiera terminado pasando. Pero soy humana, y soy tan egoísta que no quiero perderte. O al menos prefiero intentar no hacerlo.
Así que bueno, yo voy a seguir intentándolo, aunque muera en el intento.
Perdóname por ser una imbécil, aunque sólo sea a veces.
Perdóname.
Por favor.
Esto va sobre pedir perdón.
Constantemente los humanos nos estamos equivocando. Posiblemente la caguemos unas dos o tres veces al día, normalmente con cosas sin importancia, con pequeños detalles. Pero a veces nos levantamos especialmente humanos y entonces la cosa se pone chunga.
Cuando nos vamos a dormir sabemos si ha valido la pena o no levantarse de la cama por la mañana, y lo peor no es cuando estás a punto de acostarte y te das cuenta de que has cometido un error y que ojalá pudieras volver atrás, lo peor es cuando nos despertamos al día siguiente y nos damos cuenta de que no podemos volver atrás, de que lo que hemos hecho , hecho está, y no hay manera humana (ni siquiera sobrehumana) de arreglarlo. Que sí, quizás puedas arreglar el tema, ponerle un parche a tu error y dejarlo en el olvido, y sobretodo, conseguir que los demás lo dejen también en el olvido. Pero hay una cosa que, aunque constantemente se perdone, no se olvida, y se llama decepción. Es un punto en el que tú, con tu condición de ser humano imperfecto y estúpido (a veces con momentos de lucidez pero mayormente estúpido), has conseguido que tu neurona no piense lo suficiente y haces algo que lleva a que otra persona, igual de imperfecta y estúpida que tú, cambie totalmente la concepción de tu ser. En especial si esa persona no te veía como alguien imperfecto y estúpido sino todo lo contrario.
Bien. Llegados a este punto, cuando has decepcionado a alguien, es bastante probable que ésa persona no vuelva a ser capaz de verte como te veía antes, que deje de confíar en ti, que deje de apreciarte, incluso que deje de quererte. Pero es que los seres humanos somos así, y a parte de todos esos defectos que tenemos cada uno (como si no fueran suficientes por si mismos), somos egoístas. Y a veces, sin querer, actúamos de una forma que creemos que es la correcta porque así nos lo parece en ese momento, pero luego nos damos cuenta de que quizás por una tontería, por un momento de estupidez que no va a tener importancia alguna al día siguiente, hemos hecho daño a otras personas.
Y ahora es cuando empiezo a hablar de mi, de ti, de porqué coño tengo yo que pedir perdón. De hecho, no tengo que pedir perdón, quizás esa sea la razón por la que no te he dicho nada, que lo he dejado pasar, y que con ello te he dejado pasar a ti también. Me importas, y te quiero, te quiero mucho más de lo que crees. Pero creo que deberían existir dos términos en el diccionario para decir "te quiero". Yo te quiero de hablar a todas horas porque me diviertes y me haces olvidar de todo, yo te quiero de emborracharnos hasta el amanecer y hacer tonterías, yo te quiero de ser la primera persona a la que le cuente el día de mierda que he tenido, te quiero de que a veces sólo tú secas mis lágrimas. Y te quiero mucho así. Pero no te quiero de querer besarte hasta que se acabe el mundo, ni te quiero de pedirte que me lleves contigo donde quiera que vayas, no te quiero de pasarme toda la noche haciendo el amor contigo. Te quiero a mi lado, te quiero conmigo, pero no te quiero. Pero no estoy enamorada de ti. No puedo. Y no es por nada, ni es por nadie, ni siquiera yo sé porqué no puedo. Pero no puedo. Y todo el mundo sabe que eso no se fuerza.
Sé que es egoísta, lo sé. Pero quiero que me tengas aquí para lo que tú necesites, quiero que siga existiendo esa química, esa conexión, esa magia, ese llámalo como tú quieras. Quiero mirarte y entenderte. Quiero reír, llorar, gritar a tu lado. Y creo que tú no puedes.
No puedo pedirte perdón porque no tengo nada de qué justificarme, pero lo siento. Y quizás no debería sentirlo, porque es una absoluta tontería, porque no he hecho daño a nadie, pero te he decepcionado. Y sé que si pudiera volver atrás seguramente nunca se me ocurriría hacer nada que pudiera hacerte sentir mal. Pero igualmente, sé que tarde o temprano esto hubiera terminado pasando. Que siempre habría habido un punto en el que tú ya no hubieras podido seguir adelante, que te habrías alejado de mi, porque hiciera lo que hiciera, nunca iba a estar bien o para ti o para mi. No puedo pedirte perdón por no sentir nada. No puedo pedirte perdón por no poder quererte. Y eso lo entiendes ¿verdad?
Ni siquiera sé qué es lo que siento, haga lo que haga siento que esto no es. No sé qué coño es lo que debe ser, pero esto no. ¿Quizás es mejor así? No lo sé. Tarde o temprano hubiera terminado pasando. Pero soy humana, y soy tan egoísta que no quiero perderte. O al menos prefiero intentar no hacerlo.
Así que bueno, yo voy a seguir intentándolo, aunque muera en el intento.
Perdóname por ser una imbécil, aunque sólo sea a veces.
Perdóname.
Por favor.
martes, 20 de agosto de 2013
Respuestas
¿Sabes que es lo que me jode?
Hacía mucho tiempo que no me pasaba esto, pero hoy me he vuelto a despertar enmedio de la noche llorando. He vuelto a tener un sueño horrible, y eso que hacía ya mucho que no soñaba contigo. Y tú estabas frente a mi y yo te soltaba todo lo que pensaba, gritaba todo lo que no le he dicho a nadie gritando, gritaba todo lo que debería haberle dicho a mis amigos que me carcomía por dentro, porque si hubiera sido capaz de admitírselo a alguien, no me estaría oprimiendo el corazón de la manera en la que lo hace ahora. Y mientras te decía todo eso, tú seguías frente a mi con tu mirada impasible, aunque en el fondo no querías verme así, porque nadie desea ver a nadie así y mucho menos cuando no puedes decirle lo único que yo quería escuchar en ese momento: que estaba equivocada, que aquello que pensaba no tenía ningún fundamento. Pero me he despertado demasiado pronto, con las lágrimas surcando mi cara y sin una respuesta. Porque al fin y al cabo no se puede obtener ninguna respuesta de los sueños. Con ganas de hablar contigo y la firme convicción de que eras la última persona en el mundo con quien debía hablar ahora, que sólo me hundiría más. Aún sabiendo que probablemente eras también la única que estaría despierta en estas horas. Quizás hoy he hablado demasiado de ti como para revivir el recuerdo, como para que la llama de todo lo que vivimos volviera a quemarme por dentro, y quizás la única forma de apaciguarla fuera volverme a levantar enmedio de la noche buscando tu mano en la cama y con la vista borrosa.
No quiero darle más vueltas al tema, pero esto es la cosa más parecida que tengo a hablar contigo. Porque no puedo hacerlo, y he aprendido que ni siquiera quiero, que el dolor que me provoca anula toda consecuencia positiva que pudiera aportarme eso. Y me deja pensando que necesito respuestas y que no las obtendré nunca. Y me deja pensando si realmente siento lo que estoy sintiendo en estos momentos, o esto es sólo un fantasma del pasado, un sentimiento que me recuerda que para mi nuestra historia nunca acabó y nunca acabará porque así lo creí siempre. Aunque debería empezar a acostumbrarme a que todo lo que pensaba que creíamos al fin y al cabo sólo lo creí yo. Porque cuando estás tan firmemente convencido de algo como yo lo estaba, es imposible olvidarlo en una semana, en un mes, o ni siquiera en un año. O quizás simplemente es que no podré volver a dormir tranquila hasta que no sepa qué hubieras contestado tú si hubieras estado dentro de mi sueño, si me hubieras visto corriendo delante de ti, si después de que yo te gritara y volviera a llorar frente a tus ojos probablemente por última vez, te hubiera mirado con miedo, con la angustia dibujada en mi cara. Justo como me he despertado. Esperando respuestas. Esperando algo. Esperando aliviar de alguna manera esa puta opresión en el pecho cada vez que me acuerdo de ti.
And I just wanna tell you it takes everything on me not to call you.
And I wish I could run to you, and I hope you know that every time I don't, I almost do.
viernes, 2 de agosto de 2013
La mejor canción del mundo...
"Te sentaste a mi lado en la barra, y acertaste qué quise tomar. Sonreí, me dijiste al oído que las chicas no deben llorar... Sin canciones seguimos bailando en la puerta del último bar, y cuando el sol terminó con la noche no volvimos a vernos jamás.
Abrazados después de besarnos comprendimos los dos sin hablar, que la historia más bella del mundo en segundos iba a comenzar. Y el miedo de pronto nos pudo y dijimos: "fue sólo una noche bonita y no más", y me marché antes de que descubrieras, que yo estaba empezando a llorar. Por eso cada noche me detengo en tu portal, y enfrente de tu casa a los santos les suplico un poco de valor para llamarte y confesar que luego ha sido un sueño y me levanto sin motivos. De vuelta a mi rutina me consuela imaginar que siempre que te busco, me buscas tú un poquito. Quien sabe si en mi ausencia tú visitas mi portal y enfrente de mi casa suplicas por lo mismo. Y una y otra vez..."
Abrazados después de besarnos comprendimos los dos sin hablar, que la historia más bella del mundo en segundos iba a comenzar. Y el miedo de pronto nos pudo y dijimos: "fue sólo una noche bonita y no más", y me marché antes de que descubrieras, que yo estaba empezando a llorar. Por eso cada noche me detengo en tu portal, y enfrente de tu casa a los santos les suplico un poco de valor para llamarte y confesar que luego ha sido un sueño y me levanto sin motivos. De vuelta a mi rutina me consuela imaginar que siempre que te busco, me buscas tú un poquito. Quien sabe si en mi ausencia tú visitas mi portal y enfrente de mi casa suplicas por lo mismo. Y una y otra vez..."
lunes, 1 de julio de 2013
Papeles de hace mucho tiempo que encuentras revueltos encima de tu mesa
"Y así fue como los lunes se convirtieron en proyectos de viernes...
Y yo aquí, sin estudiar, pensando en sus ojos, su boca, su forma de mirar, y entre las palabras lees su nombre, y te giras, y cierras los ojos para poderla besar. Y que son 5 días de sólo imaginar, en la playa, en la calle, en su cama, pensar en sus manías, sus tonterías, la manera en la que te hace sonrojar. Y así fue como sucedió, sin querer, viendo su silueta perderse entre las vías del tren, cogiendo su brazo y tirándote encima, mirar a sus ojos y sonreírle a sus labios por última vez. Y luego subes y te apoyas mirando la ventana, viendo los árboles correr, mirando hacia el cielo y pensando que otra vez se os ha vuelto a atardecer, mientras tocas tu mano pensando que quizás así toques su piel. Y tu inconsciente se va con su adiós, y tú escuchas música para olvidar el sonido de su voz, para olvidar que hace nada mirabais sentadas la playa las dos. Recordar su calor y su frío y el dulce sabor de su cuerpo y el mío, como si en los recuerdos pudieras sentir el calor de su abrigo. Pero sonríes porque esta vez quizás has ganado y no has perdido, como antes cuando en todas las partidas tenías que rendirte, o mover las fichas y apartarte y hundirte. Y notas que ya no recuerdas ni siquiera el dolor que sentías entonces, porque ella sin buscarte llegó y luego decidió quedarse, borrando las heridas que hicieron otros al marcharse. Y de repente te das cuenta de que nada te importa, y que encuentras en ella lo que no pudiste ver en otra, porque te mira y te comprende, y reconstruye otra vez la teoría de que a veces la vida vuelve y te sorprende."
Y yo aquí, sin estudiar, pensando en sus ojos, su boca, su forma de mirar, y entre las palabras lees su nombre, y te giras, y cierras los ojos para poderla besar. Y que son 5 días de sólo imaginar, en la playa, en la calle, en su cama, pensar en sus manías, sus tonterías, la manera en la que te hace sonrojar. Y así fue como sucedió, sin querer, viendo su silueta perderse entre las vías del tren, cogiendo su brazo y tirándote encima, mirar a sus ojos y sonreírle a sus labios por última vez. Y luego subes y te apoyas mirando la ventana, viendo los árboles correr, mirando hacia el cielo y pensando que otra vez se os ha vuelto a atardecer, mientras tocas tu mano pensando que quizás así toques su piel. Y tu inconsciente se va con su adiós, y tú escuchas música para olvidar el sonido de su voz, para olvidar que hace nada mirabais sentadas la playa las dos. Recordar su calor y su frío y el dulce sabor de su cuerpo y el mío, como si en los recuerdos pudieras sentir el calor de su abrigo. Pero sonríes porque esta vez quizás has ganado y no has perdido, como antes cuando en todas las partidas tenías que rendirte, o mover las fichas y apartarte y hundirte. Y notas que ya no recuerdas ni siquiera el dolor que sentías entonces, porque ella sin buscarte llegó y luego decidió quedarse, borrando las heridas que hicieron otros al marcharse. Y de repente te das cuenta de que nada te importa, y que encuentras en ella lo que no pudiste ver en otra, porque te mira y te comprende, y reconstruye otra vez la teoría de que a veces la vida vuelve y te sorprende."
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