Se cierra la puerta. Apenas dos rayos de sol se cuelan ya entre las persianas, pero la sombra de tus pasos se hace larga en la acera. Casi te oigo, casi puedo sentir como te alejas. De aquí, de mí.
Me duele verte lejos y saber que de aquí tan pronto me vas a dejar, te voy a dejar escapar... Quizás es mi culpa por enamorarme tan rápido, o dejar que el tiempo no pueda detenerse a tu lado.
Me voy a morir de ganas de decirte que te echaré de menos, me voy a morir de ganas de correr tras de ti cuando te pierdas por última vez doblando la esquina. Me moriré de ganas de mirarte a los ojos por última vez y de que puedas cogerme de la mano y esbozarme tu sonrisa.
A ti te echaré de menos hasta que se me rompa el alma, pero tu recuerdo seguirá aquí... Siempre.
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