Deberían ponerle un límite a eso de perseguir los sueños. Así siempre sabríamos cuando es el tiempo debido en el que debemos parar, y sujetar nuestras ilusiones y nuestros sentimientos antes de que caigan al vacío en una caída libre de la que luego es muy difícil curar las heridas.
Quizás así nuestro sentimiento de fracaso sería mucho menor si no nos hubiéramos dejado todas las fuerzas en algo que des del principio era imposible por alguna extraña razón que desconoceremos.
Los sueños deberían venir con fecha de caducidad, así una vez pasado el plazo, si aún no los habríamos cumplido, podríamos tirarlos y olvidarnos de ello como algo que forma parte estrictamente del pasado porque aunque quisiéramos, ya no los podríamos volver a soñar. El día en que caducara, se perdería toda la ilusión por ello, y nacería un nuevo sueño por el cual volveríamos a luchar y seguramente... A sufrir.
miércoles, 20 de junio de 2012
martes, 29 de mayo de 2012
Acerca del amor...
¿No os ha pasado nunca que un día cualquiera, empezáis a ver a una persona de otra manera totalmente diferente a como siempre la habíais mirado?
Y entonces te empiezas a dar cuenta de que eres absolutamente incapaz de aguantarle la mirada más de 10 segundos sin agachar la cabeza, de que pasa cerca tuyo y se te revuelve el estómago, y que te toca, y parece que el corazón se te vaya a salir del pecho.
Puede que haya pasado un solo segundo desde que te dijo adiós y tú ya solo puedas pensar en cuando la volverás a ver, en que irremediablemente te acabas de partir en mil pedazos diminutos porque en solo un instante has llegado a echarla tanto de menos que parece que no vas a poder continuar. Pero en el fondo sí que puedes. Esas personas están tan lejos de tu capacidad, que piensas que por mucho que las quieras o las extrañes, que por mucho que hagas todo lo que esté en tu mano, en el fondo es algo tan irreal que tampoco eres capaz de imaginar como sería todo si realmente pudieras tenerla al lado cada día.
Y sólo sabes una cosa... que serías feliz. Feliz como esa sensación que describen las películas, los poemas y los libros, en que andas flotando por el cielo y en cada beso, te fundes en un solo ser. Feliz como no lo has sido nunca, que todo te parece más bonito, que de la noche a la mañana te vuelves un optimista innato y parece que todo sea un poquito más fácil. Hasta que todos los agujeros negros se te llenan de luz. De una luz que sólo te puede aportar esa persona, que aunque tengas cerca, sabes que está tan profundamente lejos... que toda esa pequeña distancia que en realidad os separa se vuelve inalcanzable.
Algunos lo llaman amor, yo sinceramente, hace mucho tiempo que no sé como llamarlo. ¿Cómo te puedes enamorar de alguien de quien sabes tan poco? ¿Como puedes desear pasar el resto de tu vida junto a alguien que no tienes ni idea de como se despierta, de como duerme, de qué le gusta hacer los domingos por la mañana? Si no sabes ni un detalle tonto acerca de él... Como toma el café, cuál es su comida favorita, su color, qué día de la semana odia, en qué momento se abalanzará sobre ti y en qué momento querrá estar a solas...
¿Como puedes llegar a querer tanto y con tanta intensidad a alguien que está tan asquerosamente lejos de tus posibilidades?
¿Por qué? ¿En qué momento, en qué palabra, en qué sonrisa empiezas a querer?
¿Qué ha hecho?
Es inevitable preguntarse porqué alguien con tan poco puede darte tanta vida, y otras personas que se esfuerzan en darte todo lo que son, no consiguen llegarles ni a la suela de los zapatos. Es extraño y es tan complejo... Yo supongo que los seres humanos nos pasaremos hasta el fin de los días preguntándonos cosas acerca del amor. Porqué es algo que queda tan lejos de nuestro alcance, algo que nos da miedo y a la vez nos atrapa. Porqué ni en 100 vidas seríamos capaces de entenderlo y aún así, lo único que queremos es seguir enamorándonos... Aunque sea en la distancia.
Porque sólo por ese momento en que esa persona se acerca a ti y te sonríe, cuando tú ya hace horas que parece que te has perdido en la tonalidad de sus ojos y a veces no puedes ni articular palabra... Sólo por ese estúpido instante, en que tú te sientes viva y capaz de tocar las estrellas con la punta de los dedos, todo el dolor, toda la nostalgia arrulladora que nos abarca cada noche, todas las lágrimas que derramamos... Valen la pena.
Y entonces te empiezas a dar cuenta de que eres absolutamente incapaz de aguantarle la mirada más de 10 segundos sin agachar la cabeza, de que pasa cerca tuyo y se te revuelve el estómago, y que te toca, y parece que el corazón se te vaya a salir del pecho.
Puede que haya pasado un solo segundo desde que te dijo adiós y tú ya solo puedas pensar en cuando la volverás a ver, en que irremediablemente te acabas de partir en mil pedazos diminutos porque en solo un instante has llegado a echarla tanto de menos que parece que no vas a poder continuar. Pero en el fondo sí que puedes. Esas personas están tan lejos de tu capacidad, que piensas que por mucho que las quieras o las extrañes, que por mucho que hagas todo lo que esté en tu mano, en el fondo es algo tan irreal que tampoco eres capaz de imaginar como sería todo si realmente pudieras tenerla al lado cada día.
Y sólo sabes una cosa... que serías feliz. Feliz como esa sensación que describen las películas, los poemas y los libros, en que andas flotando por el cielo y en cada beso, te fundes en un solo ser. Feliz como no lo has sido nunca, que todo te parece más bonito, que de la noche a la mañana te vuelves un optimista innato y parece que todo sea un poquito más fácil. Hasta que todos los agujeros negros se te llenan de luz. De una luz que sólo te puede aportar esa persona, que aunque tengas cerca, sabes que está tan profundamente lejos... que toda esa pequeña distancia que en realidad os separa se vuelve inalcanzable.
Algunos lo llaman amor, yo sinceramente, hace mucho tiempo que no sé como llamarlo. ¿Cómo te puedes enamorar de alguien de quien sabes tan poco? ¿Como puedes desear pasar el resto de tu vida junto a alguien que no tienes ni idea de como se despierta, de como duerme, de qué le gusta hacer los domingos por la mañana? Si no sabes ni un detalle tonto acerca de él... Como toma el café, cuál es su comida favorita, su color, qué día de la semana odia, en qué momento se abalanzará sobre ti y en qué momento querrá estar a solas...
¿Como puedes llegar a querer tanto y con tanta intensidad a alguien que está tan asquerosamente lejos de tus posibilidades?
¿Por qué? ¿En qué momento, en qué palabra, en qué sonrisa empiezas a querer?
¿Qué ha hecho?
Es inevitable preguntarse porqué alguien con tan poco puede darte tanta vida, y otras personas que se esfuerzan en darte todo lo que son, no consiguen llegarles ni a la suela de los zapatos. Es extraño y es tan complejo... Yo supongo que los seres humanos nos pasaremos hasta el fin de los días preguntándonos cosas acerca del amor. Porqué es algo que queda tan lejos de nuestro alcance, algo que nos da miedo y a la vez nos atrapa. Porqué ni en 100 vidas seríamos capaces de entenderlo y aún así, lo único que queremos es seguir enamorándonos... Aunque sea en la distancia.
Porque sólo por ese momento en que esa persona se acerca a ti y te sonríe, cuando tú ya hace horas que parece que te has perdido en la tonalidad de sus ojos y a veces no puedes ni articular palabra... Sólo por ese estúpido instante, en que tú te sientes viva y capaz de tocar las estrellas con la punta de los dedos, todo el dolor, toda la nostalgia arrulladora que nos abarca cada noche, todas las lágrimas que derramamos... Valen la pena.
sábado, 26 de mayo de 2012
Por encima de tus posibilidades
"Sé lo que estarás pensando. Que estoy enfermo. Que no la conozco de nada. Que no hemos cruzado más que dos palabras y un precio. Pero es que, en ocasiones, la nostalgia es tan caprichosa que no necesita argumentos para doler. Se pueden echar de menos amores que jamás ocurrieron. Se pueden extrañar situaciones que jamás llegaron a pasar. De hecho, si nunca te ha ocurrido, es que nunca has querido por encima de tus posibilidades. Y si no has querido por encima de tus posibilidades, entonces tu corazón no ha pasado de ser un órgano muscular hueco que impulsa sangre. Eso es lo que pasa. Que la echo de menos. En toda su ausencia. Hasta decir basta. Añoro esos paseos que nunca dimos por el parque. Añoro esos besos que jamás me dio. Esas risas tontas que no nos echamos. Esa canción que nunca escuchamos después de no hacer el amor. Tengo que volver con ella antes de morirme del todo... Tengo que volver con ella hasta el punto en el que dejó de poder ser. Y volver a empezar juntos... por primera vez."
'Que la muerte te acompañe'.
'Que la muerte te acompañe'.
lunes, 30 de abril de 2012
Miedo.
Esque no lo entiendo.
¿Era lo que quería no? ¿Era aquí donde quería estar verdad? En este punto donde pensaba que una vez llegados, empezaría a ser yo misma y ya nada ni nadie podría pararme. Llevo 16 años queriendo estar aquí, queriendo ser ese yo que soy ahora. Llevo tanto tiempo soñando e imaginando como sería este momento... Y pensando que era justo aquí donde se escondía la clave de lo que soy y de lo que quiero ser.
Pero no es así. No sé porqué pero no es así. Cuanto más pasos hacia delante voy, menos yo me siento. Si me quedo atrás, me falta algo. Y si me quedo aquí... siento que no siento nada, que no soy nada, que no sé quien soy.
Y ¿qué hago entonces? ¿Como me busco? No sé buscarme porque no sé donde empezar, no sé que es lo que quiero encontrar ni lo que espero saber. Joder, no sé porque tiene que ser todo tan complicado.
Tengo miedo, miedo de lo que pueda venir y miedo de lo que pueda perderme por ese miedo que me paraliza. Aunque bien vistos, el miedo nos hace sentir vivos. Y deberíamos aferrarnos a cualquier cosa que nos haga sentir vivos. Debería arriesgarme. Debería saltar. Pero ¿y si caigo?
Pues te levantas, Elena.
¿Y si caigo mal? Ya volverás a saltar.
Visto así, no tengo nada que perder... Pero en realidad, me lo estoy jugando todo. A una sola tirada.
¿Era lo que quería no? ¿Era aquí donde quería estar verdad? En este punto donde pensaba que una vez llegados, empezaría a ser yo misma y ya nada ni nadie podría pararme. Llevo 16 años queriendo estar aquí, queriendo ser ese yo que soy ahora. Llevo tanto tiempo soñando e imaginando como sería este momento... Y pensando que era justo aquí donde se escondía la clave de lo que soy y de lo que quiero ser.
Pero no es así. No sé porqué pero no es así. Cuanto más pasos hacia delante voy, menos yo me siento. Si me quedo atrás, me falta algo. Y si me quedo aquí... siento que no siento nada, que no soy nada, que no sé quien soy.
Y ¿qué hago entonces? ¿Como me busco? No sé buscarme porque no sé donde empezar, no sé que es lo que quiero encontrar ni lo que espero saber. Joder, no sé porque tiene que ser todo tan complicado.
Tengo miedo, miedo de lo que pueda venir y miedo de lo que pueda perderme por ese miedo que me paraliza. Aunque bien vistos, el miedo nos hace sentir vivos. Y deberíamos aferrarnos a cualquier cosa que nos haga sentir vivos. Debería arriesgarme. Debería saltar. Pero ¿y si caigo?
Pues te levantas, Elena.
¿Y si caigo mal? Ya volverás a saltar.
Visto así, no tengo nada que perder... Pero en realidad, me lo estoy jugando todo. A una sola tirada.
martes, 24 de abril de 2012
Eres tú.
Debería confesarte algo.
No soy como crees, no soy esa chica perfecta y positiva que tiene siempre una sonrisa en la cara para si misma y para los demás. Yo no soy así.
Almenos yo no era así. Sabes, casi no creo en mi, esque no puedo hacerlo. A veces me faltan razones y motivos para hacerlo y me vengo abajo... Completamente abajo... Pero luego tú me miras, te llenas la cara con esa sonrisa tan preciosa que tienes. Tú me iluminas con tu luz, tú me hechizas con tu magia y entonces creo que puedo hacer cualquier cosa. Con solo tomarme la mano, vuelvo a creer en mi. Me hablas y pienso que no hay sueño imposible en este mundo si estás a mi lado.
Así que ahora ya lo sabes, yo tambien lloro y me derrumbo y me caigo. A veces creo que no tengo ninguna razón para seguir.
Pero siempre, siempre, siempre me respondo lo mismo. Sí que la tengo... Eres tú.
jueves, 29 de marzo de 2012
No lo digas.
No hace falta.
Nadie mejor que yo se ha fijado en su pelo y en sus ojos, no hace falta que vengas y me digas que mire el brillo que tienen al mirarte, que si esa sonrisa te revuelve el estómago. Ya sé que te toca y te eleva hacia el cielo, ya sé que cuando te habla parece que se detenga el mundo y todo alrededor pierda sentido. Sé que se acerca y quieres desvanecer, que eres capaz de perderte en el mapa interior de su alma durante horas, que estás a su lado y que aunque no quieras, no existe nada más.
Sé que lo dejarías todo por abrir la puerta de su casa entre besos, que revolverías las sábanas entre sus piernas, que donde empezara el cielo, ahí estaría su cama. Que imaginas como sería coger su mano para andar durante horas, que ni siquiera te dolería un solo músculo del cuerpo, que serías capaz de hacer que fuera feliz como no lo ha sido nunca. Sé que te mueres por volver a mirar sus ojos y volver a sonrojarte cuando se crucen vuestras miradas, que te temblará la mano izquierda y el corazón y a veces, serás incapaz de articular palabra.
Ya lo sé, joder.
Ya lo sé que embruja, que cautiva, que te mira y te atrapa. Que hace que caigas en su red como si tuviera un arte magistral para enamorar, y cuando te quieres dar cuenta es demasiado tarde.
No lo digas, no hace falta. Lo sé perfectamente.
Lo conozco. Yo también lo siento.
Nadie mejor que yo se ha fijado en su pelo y en sus ojos, no hace falta que vengas y me digas que mire el brillo que tienen al mirarte, que si esa sonrisa te revuelve el estómago. Ya sé que te toca y te eleva hacia el cielo, ya sé que cuando te habla parece que se detenga el mundo y todo alrededor pierda sentido. Sé que se acerca y quieres desvanecer, que eres capaz de perderte en el mapa interior de su alma durante horas, que estás a su lado y que aunque no quieras, no existe nada más.
Sé que lo dejarías todo por abrir la puerta de su casa entre besos, que revolverías las sábanas entre sus piernas, que donde empezara el cielo, ahí estaría su cama. Que imaginas como sería coger su mano para andar durante horas, que ni siquiera te dolería un solo músculo del cuerpo, que serías capaz de hacer que fuera feliz como no lo ha sido nunca. Sé que te mueres por volver a mirar sus ojos y volver a sonrojarte cuando se crucen vuestras miradas, que te temblará la mano izquierda y el corazón y a veces, serás incapaz de articular palabra.
Ya lo sé, joder.
Ya lo sé que embruja, que cautiva, que te mira y te atrapa. Que hace que caigas en su red como si tuviera un arte magistral para enamorar, y cuando te quieres dar cuenta es demasiado tarde.
No lo digas, no hace falta. Lo sé perfectamente.
Lo conozco. Yo también lo siento.
sábado, 24 de marzo de 2012
Me gustaría que estuvieras aquí.
Faltas tú. Tú no puedes notarlo pero me faltas, eres como una especie de molécula en el oxígeno que no existe y hace que me ahogue de manera inexplicable.
Faltas en cada trago de cerveza, en cada calada, en cada sonrisa y en cada mirada perdida en la nada.
Faltas en este bar, en mi copa, y más tarde vas a faltar también debajo mis sábanas. Faltas en mi cama cuando me acuesto y sigue fría. Faltas en la almohada porque ya no huele a ti. Me faltas en la que sería tu parte del baño y en tu plato, tu tenedor y tu vaso.
Me faltas cuando me levanto llorando, cuando necesito un abrazo, cuando me acuesto con el corazón en la mano. Cuando me besan, porque no son tus labios los que recorren los míos y porque no es tu lengua la que me transmite mil sensaciones. Me faltas cuando me acarician el pelo y me guiñan el ojo, porque simplemente nadie podrá parecerse ni una milésima parte a ti.
Me faltas cuando son solo mis pasos los que resuenan en la acera y cuando cruzo el semáforo en rojo corriendo sin tu mano entrelazada a la mía. Me faltas porque siento que estoy sola, que aunque esté rodeada de gente y de amigos, estoy sola porque tú no estás. Y porque quizás sin ti, yo tampoco sea yo.
Me faltas en todas partes y me faltas cuando me susurran 'te quiero' al oído. Me faltaste ayer, hoy y mañana. Me faltas porque casi ni recuerdo la tonalidad de tus ojos pese a haberme perdido tantas veces en ellos.
Me faltas. Es casi una necesidad física. Necesito tenerte al lado. Te necesito a ti.
Faltas en cada trago de cerveza, en cada calada, en cada sonrisa y en cada mirada perdida en la nada.
Faltas en este bar, en mi copa, y más tarde vas a faltar también debajo mis sábanas. Faltas en mi cama cuando me acuesto y sigue fría. Faltas en la almohada porque ya no huele a ti. Me faltas en la que sería tu parte del baño y en tu plato, tu tenedor y tu vaso.
Me faltas cuando me levanto llorando, cuando necesito un abrazo, cuando me acuesto con el corazón en la mano. Cuando me besan, porque no son tus labios los que recorren los míos y porque no es tu lengua la que me transmite mil sensaciones. Me faltas cuando me acarician el pelo y me guiñan el ojo, porque simplemente nadie podrá parecerse ni una milésima parte a ti.
Me faltas cuando son solo mis pasos los que resuenan en la acera y cuando cruzo el semáforo en rojo corriendo sin tu mano entrelazada a la mía. Me faltas porque siento que estoy sola, que aunque esté rodeada de gente y de amigos, estoy sola porque tú no estás. Y porque quizás sin ti, yo tampoco sea yo.
Me faltas en todas partes y me faltas cuando me susurran 'te quiero' al oído. Me faltaste ayer, hoy y mañana. Me faltas porque casi ni recuerdo la tonalidad de tus ojos pese a haberme perdido tantas veces en ellos.
Me faltas. Es casi una necesidad física. Necesito tenerte al lado. Te necesito a ti.
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