... bastaba un segundo para darse cuenta de que se amaban. Los dos temblaban y bajaban la mirada al suelo cada vez que se rozaban la mano. No podían evitar que se les escapara la sonrisa de la boca y el tiempo entre las manos, hablaban atropelladamente y se interrumpían, callaban y volvían a reír.
No sé porque me fijé en ellos, ni en qué punto exacto. Decidí desconectar del resto del mundo para centrar la vista en lo que para ellos era una galaxia entera. Era su universo, y conocía la sensación de estar flotando entre estrellas, la sensación de que iban a comerse el mundo y que tenían la Tierra a sus pies. Estaban juntos y por eso lo pensaban. Yo solía pensarlo también.
Cuando hay alguien que te hace sentir así, no deberíamos soltarle nunca. Encontrar una persona tan especial que te haga olvidarte de cómo seguir respirando, es maravilloso.
Por eso les miraba, me emocionaba con sus gestos y sus palabras llegaban a mi oído con total claridad. Imaginé que estaba viviendo ese momento y que mi corazón latía al ritmo que latían los suyos. Que estaba sintiéndome viva y plena y que la sangre corría por mis venas a la velocidad de la luz. Cerré los ojos y por un solo segundo, experimenté de nuevo esa sensación de estar tocando el cielo con la punta de los dedos.
Pero duró un momento y entonces volví a bajar. Dolía sentir los pies sobre la tierra otra vez, y dolía ver como se alejaba la nube en la que habías estado hacía un momento. Pero así es la vida y empecé a pensar que debía acostumbrarme a ello. El amor te hace subir como la espuma, y su caída es tan rápida que en cuanto te das cuenta, todo eso que era tu vida es sólo un recuerdo. Con el tiempo un recuerdo feliz, pero al fin y al cabo un recuerdo más.
Cuando abrí los ojos ya no estaban. Sus huellas aún estaban impregnadas en la arena, juntas, alejándose hacia algún lugar que volvería a significar todo para ellos. No sabía el tiempo que había pasado, pero entonces me di cuenta que no sabía qué estaba haciendo allí.
Y me fui.
Me fui a buscar a esa persona que me hiciera olvidarme de como seguir respirando.
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