... bastaba un segundo para darse cuenta de que se amaban. Los dos temblaban y bajaban la mirada al suelo cada vez que se rozaban la mano. No podían evitar que se les escapara la sonrisa de la boca y el tiempo entre las manos, hablaban atropelladamente y se interrumpían, callaban y volvían a reír.
No sé porque me fijé en ellos, ni en qué punto exacto. Decidí desconectar del resto del mundo para centrar la vista en lo que para ellos era una galaxia entera. Era su universo, y conocía la sensación de estar flotando entre estrellas, la sensación de que iban a comerse el mundo y que tenían la Tierra a sus pies. Estaban juntos y por eso lo pensaban. Yo solía pensarlo también.
Cuando hay alguien que te hace sentir así, no deberíamos soltarle nunca. Encontrar una persona tan especial que te haga olvidarte de cómo seguir respirando, es maravilloso.
Por eso les miraba, me emocionaba con sus gestos y sus palabras llegaban a mi oído con total claridad. Imaginé que estaba viviendo ese momento y que mi corazón latía al ritmo que latían los suyos. Que estaba sintiéndome viva y plena y que la sangre corría por mis venas a la velocidad de la luz. Cerré los ojos y por un solo segundo, experimenté de nuevo esa sensación de estar tocando el cielo con la punta de los dedos.
Pero duró un momento y entonces volví a bajar. Dolía sentir los pies sobre la tierra otra vez, y dolía ver como se alejaba la nube en la que habías estado hacía un momento. Pero así es la vida y empecé a pensar que debía acostumbrarme a ello. El amor te hace subir como la espuma, y su caída es tan rápida que en cuanto te das cuenta, todo eso que era tu vida es sólo un recuerdo. Con el tiempo un recuerdo feliz, pero al fin y al cabo un recuerdo más.
Cuando abrí los ojos ya no estaban. Sus huellas aún estaban impregnadas en la arena, juntas, alejándose hacia algún lugar que volvería a significar todo para ellos. No sabía el tiempo que había pasado, pero entonces me di cuenta que no sabía qué estaba haciendo allí.
Y me fui.
Me fui a buscar a esa persona que me hiciera olvidarme de como seguir respirando.
sábado, 17 de septiembre de 2011
martes, 13 de septiembre de 2011
Un minuto más.
El dia en que tus ojos azules se acerquen a mi sin cruzar una palabra.
Callaré y negaré que lo que resbala por mi mejilla es una lágrima. Te miraré y serás la imagen más bonita del mundo. Serás real.
'Te he echado de menos', pronunciaré.
'Yo siempre lo hice', responderás.
Me darás la mano y te acercarás. Te juro que intentaré besarte. Pero serás más ágil... Te escabulles de mis brazos y desapareces. Te vas de nuevo.
Deja que te encuentre, necesito un minuto más antes de que te desvanezcas de nuevo.
Necesito que seas real por sesenta segundos más. Sesenta segundos son suficiente para querer a una persona como jamás se ha querido a nadie.
Callaré y negaré que lo que resbala por mi mejilla es una lágrima. Te miraré y serás la imagen más bonita del mundo. Serás real.
'Te he echado de menos', pronunciaré.
'Yo siempre lo hice', responderás.
Me darás la mano y te acercarás. Te juro que intentaré besarte. Pero serás más ágil... Te escabulles de mis brazos y desapareces. Te vas de nuevo.
Deja que te encuentre, necesito un minuto más antes de que te desvanezcas de nuevo.
Necesito que seas real por sesenta segundos más. Sesenta segundos son suficiente para querer a una persona como jamás se ha querido a nadie.
viernes, 9 de septiembre de 2011
Me duele pensar en ti.
Me duele pensar en ti, y recordar cada mirada de complicidad, recordar el sonido de tus pasos al acercarte y sentir el corazon extrañamente acelerado. Me duele recordar como te miraba y como me guiñabas el ojo, como me tocabas la cara y como hacías para hacerme sentir la persona mas especial del mundo. Que vinieras hacia mi y se detuviera el tiempo, que te acercaras un milímetro, que me dieras la mano y me tocaras el alma. Me duele cuando recuerdo los días tristes, tú a lo lejos con los ojos de llorar y yo inmóbil, a diez metros de ti pero incapaz de salvar esa distancia. Me sentía a kilómetros de tu mundo, y dar un paso parecía saltar al vacío. Y nunca me arriesgué. Podría haberlo hecho pero nunca fui capaz de avanzar, de cogerte de la mano y mirarte a los ojos, de preguntar si te pasaba algo. Sentía que debía protegerte y jamás lo hice. Por dentro me moría por abrazarte y sacarte una sonrisa, pero no podía moverme. Paralizaste cada músculo de mi cuerpo. No sabes cuanto me arrepiento de haber dejado pasar tantas oportunidades de cambiar el rumbo de la historia, de haberme intentado convencer de que no sentía nada y de haberme intentado proteger enfadándome contigo.
Me equivoqué tanto... Y te dejé escapar de todas las formas posibles en las que podía hacerlo. Lo siento tanto, amor.
Por eso me duele pensar en ti. Porque a veces, apareces en mi mente y aún soy capaz de sentirte. Porque jamás olvidaré la primera vez que te vi. No puedo, te juro que lo he intentado pero no puedo.
Me equivoqué tanto... Y te dejé escapar de todas las formas posibles en las que podía hacerlo. Lo siento tanto, amor.
Por eso me duele pensar en ti. Porque a veces, apareces en mi mente y aún soy capaz de sentirte. Porque jamás olvidaré la primera vez que te vi. No puedo, te juro que lo he intentado pero no puedo.
lunes, 29 de agosto de 2011
Consejos y otras tonterías acerca del amor...
Me dicen que debo encontrar a alguien que me comprenda, me quiera y me haga reír.
Y sin saber por qué, eres la primera persona que me viene a la mente.
Imaginaciones mías, en las que pienso que podríamos ser más felices de lo que ha sido nunca nadie en el planeta Tierra. Que nos querríamos hasta el final y que nuestro amor, como en las películas, estaría por encima de todo.
Pero no es así, tú estás lejos y ya no sólo físicamente.
Te echo de menos. Sé que no sospechas nada pero pienso en ti más de lo que crees.
Nunca te lo demostré, y siempre me comporté como una perfecta idiota a tu lado. Pero te quería.
Quizás es eso, el amor nos transforma y nos vuelve seres estúpidos.
Y sin saber por qué, eres la primera persona que me viene a la mente.
Imaginaciones mías, en las que pienso que podríamos ser más felices de lo que ha sido nunca nadie en el planeta Tierra. Que nos querríamos hasta el final y que nuestro amor, como en las películas, estaría por encima de todo.
Pero no es así, tú estás lejos y ya no sólo físicamente.
Te echo de menos. Sé que no sospechas nada pero pienso en ti más de lo que crees.
Nunca te lo demostré, y siempre me comporté como una perfecta idiota a tu lado. Pero te quería.
Quizás es eso, el amor nos transforma y nos vuelve seres estúpidos.
sábado, 27 de agosto de 2011
Se ha acabado todo.
Con la última nota doy por finalizado este anexo de nuestra historia. Las luces se han apagado y nos hemos ido cada uno por nuestro camino, la última gota de alcohol mojaba mis labios y mi cabeza daba vueltas mientras yo intentaba buscarte entre la gente. Distinguir tu figura y saber que a tu lado estaría segura. Yo me sentía así a tu lado y tu te aprovechabas de ello para sentirte bien.
No voy a pedirte explicaciones ni intentar entender porqué. Simplemente hay cosas que suceden y pasan por delante tuyo a cámara rápida, momentos que intentas retener en tu cabeza una y otra vez y cuando te das cuenta, se han acabado.
La música ha cesado de sonar y la gente sigue gritando. Yo camino a tu lado sin decir una palabra mientras tú me hablas de todo y de nada a la vez. No te entiendo, no te escucho, ni siquiera me esfuerzo por oírte... Vamos, me tienes a un paso, bésame.
Pero no lo haces, mis pisadas van dejando huella en el arcén mojado pero mi pelo no denota un rastro de lluvia. Una gota, dos. Me estoy mojando pero no siento nada. Miro al cielo, no hay estrellas. No es la noche ideal pero podría serlo... Vamos, está en tus manos.
Y tus manos se acercan, todos mis sentidos conspiran para notar tu caricia. Un segundo, dos. Y entonces llega. Paseas tu dedo por mi piel y me desmayo. Por dentro, poco a poco caigo al suelo en espiral.
Luego calma, otra vez. Aire, pronuncias algo. De nuevo silencio. Viento, contesto algo que no sé que quiere decir. Callamos. No hacen falta palabras, solo mírame y sabrás lo que quiero contarte.
Que he vuelto a caer, que he vuelto a sentir. Que puse todo mi empeño pero no conseguí pararlo. Que viene arrasando con todo y que tengo miedo de lo que pueda ocurrir después. Que estaré sola porque al último compás de esta melodía se habrá acabado todo lo que no tuvo que ser retomado.
Si dos personas fueron felices, debería quedarse ese recuerdo en la memoria encerrado con llave. Sin embargo, ya no eres un recuerdo, eres tú. El de siempre. Tú. Mi tú. Tú y yo, como antes.
Antes. Siempre serás mi 'antes' y no mi ahora. Vamos, la guitarra ha dejado de sonar. La gente recoge, las botellas han quedado en el suelo y los músicos vuelven a sus coches. Ha acabado. No es un final feliz, pero es un final.
Déjalo así.
No voy a pedirte explicaciones ni intentar entender porqué. Simplemente hay cosas que suceden y pasan por delante tuyo a cámara rápida, momentos que intentas retener en tu cabeza una y otra vez y cuando te das cuenta, se han acabado.
La música ha cesado de sonar y la gente sigue gritando. Yo camino a tu lado sin decir una palabra mientras tú me hablas de todo y de nada a la vez. No te entiendo, no te escucho, ni siquiera me esfuerzo por oírte... Vamos, me tienes a un paso, bésame.
Pero no lo haces, mis pisadas van dejando huella en el arcén mojado pero mi pelo no denota un rastro de lluvia. Una gota, dos. Me estoy mojando pero no siento nada. Miro al cielo, no hay estrellas. No es la noche ideal pero podría serlo... Vamos, está en tus manos.
Y tus manos se acercan, todos mis sentidos conspiran para notar tu caricia. Un segundo, dos. Y entonces llega. Paseas tu dedo por mi piel y me desmayo. Por dentro, poco a poco caigo al suelo en espiral.
Luego calma, otra vez. Aire, pronuncias algo. De nuevo silencio. Viento, contesto algo que no sé que quiere decir. Callamos. No hacen falta palabras, solo mírame y sabrás lo que quiero contarte.
Que he vuelto a caer, que he vuelto a sentir. Que puse todo mi empeño pero no conseguí pararlo. Que viene arrasando con todo y que tengo miedo de lo que pueda ocurrir después. Que estaré sola porque al último compás de esta melodía se habrá acabado todo lo que no tuvo que ser retomado.
Si dos personas fueron felices, debería quedarse ese recuerdo en la memoria encerrado con llave. Sin embargo, ya no eres un recuerdo, eres tú. El de siempre. Tú. Mi tú. Tú y yo, como antes.
Antes. Siempre serás mi 'antes' y no mi ahora. Vamos, la guitarra ha dejado de sonar. La gente recoge, las botellas han quedado en el suelo y los músicos vuelven a sus coches. Ha acabado. No es un final feliz, pero es un final.
Déjalo así.
Las cosas que haces...
Solo denotan cobardía. Te dedicas a vencer al miedo jugando conmigo pero él siempre consigue ganarte a ti.
Entonces te levantas y te olvidas de mis ojos, finges que no ha pasado nada y te convences con tu sonrisa postiza de que estás haciendo bien.
Me dejas en el mismo punto de siempre y te alejas años luz. Luego cae la noche y parece que recobras la memoria al acercarte a mí, y yo soy tan idiota que caigo en picado irremediablemente y aterrizo en tus brazos.
A veces te creo, a veces me engañas con tus estupidas promesas y tus palabras vacías. Y yo confío en ti. Te quiero por momentos y pienso que nunca has cambiado y que tu y yo, los de antes, somos los mismos.
Pero no es así. Somos ya distintos, dos gotas de agua que avanzan en diferentes sentidos. En direcciones opuestas. Quizás es mejor así, así nunca más podremos cruzarnos.
Entonces te levantas y te olvidas de mis ojos, finges que no ha pasado nada y te convences con tu sonrisa postiza de que estás haciendo bien.
Me dejas en el mismo punto de siempre y te alejas años luz. Luego cae la noche y parece que recobras la memoria al acercarte a mí, y yo soy tan idiota que caigo en picado irremediablemente y aterrizo en tus brazos.
A veces te creo, a veces me engañas con tus estupidas promesas y tus palabras vacías. Y yo confío en ti. Te quiero por momentos y pienso que nunca has cambiado y que tu y yo, los de antes, somos los mismos.
Pero no es así. Somos ya distintos, dos gotas de agua que avanzan en diferentes sentidos. En direcciones opuestas. Quizás es mejor así, así nunca más podremos cruzarnos.
lunes, 22 de agosto de 2011
Maldito amor...
Olvídame. Haz como que no tienes lugar en mi corazón. Que eres un sentimiento al que soy inmune.
Déjame. Y haz que deje de buscar su mirada por todas las esquinas. Házme creer que no quiero verle. Hazme olvidar su sonrisa.
Te juro que lo he intentado. Lo juro... pero siempre ganas tú.
Déjame. Y haz que deje de buscar su mirada por todas las esquinas. Házme creer que no quiero verle. Hazme olvidar su sonrisa.
Te juro que lo he intentado. Lo juro... pero siempre ganas tú.
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